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El Diseño para Todos y la Responsabilidad Social en las Empresas

El Diseño para Todos y la Responsabilidad Social en las Empresas Las empresas del futuro se medirán por su ‘valor económico’ y también –ineludiblemente- por su ‘valor social’ - No podemos hablar del ámbito social de la RSE sin tener en cuenta el ‘Diseño para Todos’.

Hace unas semanas asistimos a las XIII Jornadas Corresponsables, que organitza MediaResponsable, la editora de la revista Corresponsables, uno de los referentes en materia de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) en España. En estas jornadas, en las que participaron destacades personalidades de los sectores público y privado y de la sociedad civil, tuvimos la oportunidad de escuchar ideas y experiencias muy interesantes, pero también se nos planteó una duda muy relevante, sobre la que creemos oportuno realizar una reflexión.

¿Es posible una RSE sin ‘Diseño para Todos’? Creemos que no, y a continuación expondremos los motivos para que usted (lector) pueda juzgarlo. Es obvio que el mundo de la empresa es muy amplio y complejo: gestionar las expectativas de los diferentes agentes implicados, la crisis actual, cumplir los objetivos marcados... todo eso supone una ingente tarea que deja poco tiempo para discusiones filantrópicas.

Pero no perdamos el norte. Cada vez más la RSE está demostrando ser una apuesta necesaria, positiva, fundamental y estratégica (lo dejo a elección del lector) para encarar el futuro. Una empresa que se olvida de su entorno para pensar en términos estrictamente de resultados económicos a corto plazo está desenfocando su visión a largo plazo, y eso puede tener consecuencias funestas. Sólo hay que observar uno de los motivos de la actual crisis: los movimientos en busca del beneficio económico inmediato, sin atender a los más elementales criterios éticos.

La vertiente social de la RSE

Cuando se habla de RSE, lo que se hace es tener en cuenta el impacto que las actividades de la empresa causan en su entorno. Y este impacto se puede agrupar en tres bloques: económico, medioambiental y social. Por suerte (o por necesidad), cada vez más empresas asumen los principios de la RSE, comprometiéndose públicamente a trabajar en los tres bloques.

Pero desde aquí quiero denunciar una grave carencia que afecta al bloque social, el gran olvidado: en una gran mayoría de los casos, las acciones se centran en los trabajadores y en las regiones donde se sitúan las fábricas, persiguiendo –de forma totalmente lícita- la calma social. En cambio, no se tiene nada en cuenta el impacto "social" sobre los clientes y los usuarios finales de los productos o servicios ofrecidos.

Si nos ponemos a contar en números absolutos los colectivos de personas potencialmente afectadas por las decisiones de la empresa, en primer lugar sin duda encontraremos los impactos medioambientales, que pueden afectar a todo el mundo. Pero en segundo lugar encontraremos los propios clientes de la empresa, por delante de trabajadores, proveedores, accionistas, etc. Es, por tanto, con los clientes con quien la empresa debería tener el más alto grado de compromiso.

Daré un ejemplo que demuestra hasta qué punto este impacto existe: el nuevo modelo iPhone-4 de Apple pierde cobertura si se coge con la mano izquierda. Un problema que puede afectar aproximadamente al 11% de la población del mundo: los zurdos. ¿Y qué solución ha dado la empresa inicialmente para afrontar este problema? Pues comprar una funda, o coger el teléfono con la mano derecha.

Yo no sé qué pensaran de esta situación algunos zurdos ilustres como los presidentes americanos Bush, Clinton y Obama, o personas de renombre como Bill Gates, Nicole Kidman, Paul McCartney, Garri Kasparov o Diego Maradona, entre otros. O si en su día hubieran protestado personas como Julio César, Isaac Newton, Wolfgang Amadeus Mozart o Marie Curie. Pero seguro que estarán de acuerdo en que el hecho de ser zurdos (una característica física) no les ha de privar de las mismas oportunidades que el resto de las personas, y eso incluye los productos y servicios ofrecidos por las empresas.

Los costes de un error así son incalculables. En un caso tan evidente como este resulta relativamente sencillo cuantificar los beneficios económicos y de imagen que habría supuesto aplicar criterios de ‘Diseño para Todos’, pero ya se sabe que a posteriori, con los resultados sobre la mesa, es muy fácil opinar. Y en cambio, es mucho más difícil actuar de forma proactiva. Miremos por ejemplo qué decían la gran mayoría de analistas económicos poco tiempo antes de la crisis actual.

Desde aquí reclamamos una visión empresarial a largo plazo, que no se centre sólo en los resultados estrictamente económicos del próximo trimestre. Las empresas del futuro se medirán por su ‘valor económico’ y también –ineludiblemente- por su ‘valor social’. Los auténticos líderes empresariales han de ir más allá, tener una visión más amplia en el tiempo y en el análisis de los impactos que generan sus decisiones, y optar por la RSE en todas sus dimensiones, como apuesta estratégica y como compromiso personal y corporativo.

social El papel del ‘Diseño para Todos’ en la RSE

El ‘Diseño para Todos’ no es más que la plasmación de la estrategia de la empresa de acercarse de verdad a sus clientes, de conocer sus características y necesidades, de considerarlos en su diversidad. Representa un compromiso de la empresa hacia sus clientes. Quizás reportará beneficios a nivel económico y de reputación, pero la decisión inicial se basa en la justicia social.

¡Luchemos contra el desconocimiento! El ‘Design for All’ no significa ir en contra del departamento de marketing. No implica prescindir de los procesos de segmentación. No significa uniformizar. Al contrario, el Diseño para Todos puede servir para reducir riesgos, incrementar mercados y descubrir nuevas oportunidades, integrándose a la perfección dentro del marketing estratégico y mejorando también el marketing operativo.

El ‘Diseño para Todos’, por tanto, es el pilar que falta en el ámbito social de la RSE. Es la manera de tener en cuenta uno de los colectivos más numerosos y más directamente afectados por las actividades de la empresa: sus clientes y usuarios. Un colectivo heterogéneo, con muchas y muy diversas características y necesidades, pero que comparten la aspiración humana (y el derecho) a la igualdad de oportunidades y a una vida plena.

Conclusiones

Ser Responsable no es cumplir una cuota. No es donar una cantidad anual para cooperar con el tercer mundo. No es usar papel reciclado ni separar los residuos. Ser Responsable es todo eso y mucho más: es tener en cuenta unos criterios de justicia social en cada una de las decisiones que se toman a todos los niveles de la empresa, impregnando la organización entera de estos criterios, así como los diferentes stakeholders con los que la empresa se relaciona.

Y no podemos hablar del ámbito social de la RSE sin tener en cuenta el ‘Diseño para Todos’, sería como tener una mesa con una pata más corta, quedaría coja y no cumpliría su función. Los clientes, los usuarios y todas las personas que pueden comprar un producto o disfrutar de un servicio lo esperan.

Paul Mussach
Deputy Director en la Design for All Foundation

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