Accesibilidad ferroviaria de grandes urbes europeas
Las ciudades europeas se enfrentan a un gran reto: conseguir que todos los ciudadanos y visitantes puedan moverse libremente por su entorno urbano, independientemente de sus limitaciones debido a la diversidad de edades, culturas, capacidades, etc.
En este sentido, la gran mayoría de ellas han adaptado sus normativas para que cualquier nueva infraestructura pueda ser utilizada por todas las personas sin dificultad, aunque obviamente todavía arrastran construcciones antiguas que hace falta adaptar, situación que es especialmente grave en el caso del transporte ferroviario: líneas y estaciones muy antiguas y de mucho tránsito, a menudo en puntos clave de la ciudad, requieren una apuesta política decidida para llevar a cabo unos trabajos caros y que generan incomodidad (e impopularidad) a corto plazo, pero que son imprescindibles y rentables a largo plazo.
En el gráfico anexo se observan los diferentes grados de adaptación de algunas de las áreas urbanas más grandes de Europa, con datos de 2008. Son un fiel reflejo de la dificultad para conseguir que una red en muchos casos antigua y envejecida sea accesible para todos, pero también cómo un compromiso político adecuado y estructurado puede conseguir que la situación mejore poco a poco.
Desde la Fundación queremos animar a todas las ciudades y pueblos a que trabajen en este aspecto, que es fundamental para conseguir unas poblaciones más habitables y confortables para todos sus ciudadanos.